Nuestro Libro Fundacional
Hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María
San Antonio María Claret

En la vida de Claret destacan dos rasgos fundamentales: su obsesión evangelizadora y su filial relación con María.

Todo cuanto hizo no tenía otro fin que despertar en sus hermanos el amor de Dios. Este afán estaba siempre en sus viajes, en sus sermones, en sus escritos… De él nacimos: por una parte, le preocupaba facilitar medios de santificación a una clase de personas que ha llamado siempre mi atención y cuidado en mis correrías apostólicas y que me ha ocupado muchísimas veces delante de Dios, Por otra, era consciente de que organizaba un nuevo Instituto Apostólico: “Dios sabe cuán útiles podréis ser permaneciendo en el mundo”

Preocupado por los signos de su tiempo, que habían hecho verdaderos estragos en la fe y en la moral del pueblo, San Antonio María Claret comprende que ninguna situación social tiene solución adecuada sin que cada hombre se decida a convertir su propio corazón. Busca por tanto señalar medios de santificación a toda clase de personas. Le inquieta sobre todo la situación por la que atraviesa la vida religiosa en la que cada vez se hace más difícil responder a la llamada de Dios para vivir la radicalidad del Evangelio. Por otro lado,  intuye que la sociedad vive un proceso de creciente descristianización que comienza a necesitar, en su mismo interior, la fuerza transformadora del Evangelio.

Interpreta estas dificultades como un designio positivo de Dios en la búsqueda de nuevas formas de consagración y de respuesta a su “obsesión apostólica”, motor de todas las obras emprendidas por Claret.

Claret vio en María la primera mujer consagrada e indicó su corazón como Claustro interior para aquellas personas impulsadas a vivir la esencia del seguimiento de Cristo en medio de la vida ordinaria para la salvación del mundo.

Génesis del Libro

Las primeras noticias que tenemos acerca del libro datan de 1846.  A través de sus numerosas cartas conocemos las dificultades con las que Claret tropezó y el empeño que tuvo hasta que vio publicada una de sus obras predilectas.

Son particularmente significativas las cartas a D. José Caixal.

Aquí le envío aquellos borradores para hacer un librito para las jóvenes… Ha de pensar que son como piedra que he tallado en la cantera de los Santos Padres y Apóstoles…Lo pongo así para que usted vea mis sentimientos, la necesidad del cuidado y vigilancia para una prenda tan preciosa, y como por otra parte es cosa tan delicada, exige mucho tino el tratarla y habrá que arreglarla mucho para poderla publicar.”

“Hará usted un bien incalculable… si arreglara aquel librito de la Hijas del Corazón de María: quizá a usted le detendrá el saber que el Sr. Arzobispo no ama mucho el que nos metamos con arreglos de mujeres; yo no obstante, sin faltar en nada a la veneración a tan grande señor, me parece que conviene dicho librito. ¡Ay, qué bien tan grande produciría!…

“…recuérdele lo de las Hijas del Corazón de María. ¡Ay, cuánto deseo ese librito! Hace tres años que lo escribí y aún no se ha publicado y Dios sabe cuándo se publicará…

En 1850 el libro fue finalmente publicado. Cartas posteriores revelan la enorme aceptación que tuvo esta pequeña obra claretiana y el interés con que Claret quería difundirla a lo largo y ancho de su diócesis:

También quisiera que me enviara una porción de los libros de las Hijas del Inmaculado Corazón de María; es el libro que hace grandes frutos …envíemelos pronto… no se puede usted formar una idea del bien tan grande que está haciendo este librito

Una intuición profética

San Antonio María Claret aún entendiendo lo esencial del pensamiento que Dios le inspiraba – proporcionar unos cauces que hicieran posible vivir la consagración a Dios en medio del mundo- no podía medir las consecuencias a las que llevaría el desarrollo y la vivencia de esta idea.

Un pensamiento que el Señor me ha inspirado

El punto de partida de Claret es como en todas sus actividades su celo apostólico. El santo observa el mundo procurando que nada de él quede al margen del plan de Dios. En su intento por procurar medios de salvación a toda clase de personas, repara en una: las jóvenes que llamadas a vivir una consagración radical a Jesucristo han de permanecer en el mundo. Asegura que temería faltar a su deber si no se preocupase de ellas y deja ver con una seguridad que impresiona que se trata de un PENSAMIENTO INSPIRADO que le ha ocupado muchísimas veces delante de Dios, descubriendo los caminos de una auténtica vocación que habrá de esperar un siglo hasta encontrar su marco jurídico preciso dentro de la Iglesia: el de los Institutos Seculares.

Después de haber procurado dar a toda clase de personas los medios que me han parecido más conducentes para que logren su santificación… temería faltar a mi deber y a la caridad universal que Dios me ha inspirado, si no cuidara de ofrecerlos a una clase de personas que ha llamado siempre mi atención y cuidados en mis correrías apostólicas, y que me ha ocupado muchísimas veces delante de Dios.

El Señor a quien habéis elegido por esposo, y a quien habéis consagrado vuestro corazón, os ha mirado con ojos compasivos, ha aceptado vuestra entrega y quiere admitiros por esposas… A lo menos así me lo hace creer un pensamiento que el Señor me ha inspirado, y que va a proporcionaros el que podáis realizar todos vuestros deseos abriéndoos un nuevo claustro… y éste será el Santísimo e Inmaculado Corazón de María.

Llamadas al Claustro del Corazón de María

El Corazón Inmaculado de María ha de ser para  sus hijas:

Claustro que cobija y da seguridad, calor de hogar y ambiente de familia. … él será vuestro asilo…donde hallaréis el lugar de vuestro reposo, de vuestra felicidad…

Arca que simboliza el arca de Noé como medio de salvación y el arca de la Alianza que guardaba las tablas de la ley y un poco del maná que alimentó a los israelitas en el desierto. Del mismo modo, en el Corazón de la Virgen Madre sus hijas encontrarán la Ley grabada en lo interior, es decir, la Ley del amor de la nueva Alianza y el Pan Vivo cuya carne nos vino por medio de María. ¡Dichosas una y mil veces las que tendréis la suerte de entrar en esta arca sagrada!

Madreperla. que significa la vida que esconde dentro de sí un valor que no se descubre a simple vista: hay que penetrar en el interior. No es sólo la que protege y guarda sino la que conduce a la auténtica unión con el Hijo en la morada más íntima de su Corazón. ¡Estaréis dentro del sagrado Corazón de María y esto os bastará!

Un nuevo camino de virginidad consagrada

Claret propone, con miles de argumentos y con una fuerza enorme, la virginidad consagrada como un camino perfectamente válido de realización personal. Jesucristo puede colmar las más hondas aspiraciones del ser humano.

Os quiero poner aquí, jóvenes, lo que dice a cada una de vosotras el mismo Dios por su profeta Oseas: “Te desposaré conmigo para siempre, te desposaré en justicia y en derecho, en amor y en ternura; te desposaré en fidelidad y tú conocerás al Señor”

Es interesante constatar la gran claridad de pensamiento con que el P. Claret afirma que no son las estructuras externas las que determinan el valor de la vida consagrada sino la total entrega de la persona a la causa del Evangelio.  Por eso subraya, con verdadero énfasis, el valor testimoniante de la virginidad consagrada en medio del mundo y las posibilidades apostólicas que se abren con este estilo de vida.

Me parece haberos dado bastantes pruebas de la sinceridad de mi corazón…Quiero facilitaros los medios de santificación, mostrándoos un camino que millares de vírgenes santas han seguido ya desde los primeros siglos del cristianismo. En efecto, la historia nos asegura que desde el principio ha habido vírgenes consagradas al Señor y que vivían en medio del mundo…

Dios sabe cuán útiles podréis ser permaneciendo en el mundo…os quiere hacer apóstoles de vuestras familias…

Y el bien que vosotras haréis no quedará limitado en el breve recinto de vuestras casas: mucho más se extenderá, porque la luz de vuestras buenas obras resplandecerá como una antorcha, y las gentes glorificarán a vuestro Padre y Esposo celestial.

San Antonio María Claret propone unas reglas y unas etapas de preparación que han de seguir quienes quieran ser Hijas del Inmaculado Corazón de María. Con toda claridad aparece su propósito de fundar una nueva familia en la Iglesia.

Asombrosamente en el Libro quedan trazados los elementos esenciales que configuran el espíritu de Filiación Cordimariana:

La búsqueda de la santidad

Una intensa y continua vida de oración

Un quehacer apostólico que, por abrazar todas las posibilidades que ofrecía la sociedad del siglo XIX, nos permite ver con claridad la dimensión de universalidad que el Padre Claret quería dar al apostolado de sus hijas. Audaz en manera especial al recomendar la catequesis, tarea vetada a las mujeres en su tiempo.

La permanencia en el mundo con un sentido idéntico al que, un siglo más tarde, la Iglesia reconocería como misión propia de los Institutos Seculares: …procurando santificar las acciones ordinarias de la vida

Un testimonio de vida que invite a los demás al seguimiento de Cristo. Con su buen ejemplo procurarán edificar a todo el mundo

La identificación con Jesucristo hasta el amor más grande. Amarán a sus prójimos como Jesús nos ha amado, y por esto se acordarán de lo mucho que ha hecho y sufrido por nosotros, porque aprendan ellas a hacer otro tanto por sus prójimos, y así, como esposas de Jesús, imiten a su Esposo” “Procurarán en todas las cosas imitar a Jesucristo…; para esto tendrán cada día a lo menos media hora de oración mental, que podrán hacer, si no tienen otro tiempo, en medio de sus ocupaciones”.

La vivencia de los Consejos Evangélicos de castidad, pobreza y obediencia.

La semilla sembrada con tanto amor por San Antonio María Claret no quedó infecunda.

Durante casi un siglo las páginas de este pequeño libro alentaron y orientaron la entrega de jóvenes que, llamadas por Dios a pertenecerle por entero permaneciendo en el mundo, no encontraban en la Iglesia un marco apropiado para desarrollar su vocación. Unos años antes del nacimiento oficial de los Institutos Seculares, la intuición claretiana resurge con una fuerza desconocida, como un presagio de tiempos nuevos para la vida consagrada en la Iglesia. La hora de Dios suena en Plasencia, España, en 1943. Un grupo de misioneros claretianos recoge la luz encendida por el Padre Claret determinado a convertir en realidad su esperanza. El libro comienza a ser norma de vida para un grupo de jóvenes que lo asumen con entusiasmo, dedicadas a constituirse en familia dentro de la Iglesia. Simultáneamente la chispa se enciende en distintos lugares de Europa y América y se organizan diversos grupos. En todos ellos alienta idéntica Vida adivinándose ya una unidad singularmente rica en la diversidad que le dio origen.

En 1947 Pío XII promulga la Constitución Apóstólica “Provida Mater Ecclesia” reconociendo y aprobando, entre las formas de vida consagrada, los Institutos Seculares. El sueño del Padre Claret tiene ya su propio cauce dentro de la Iglesia y todos los esfuerzos organizativos se encaminan a lograr su definición como Instituto Secular.

En noviembre de 1973, fiesta de la Presentación de la Virgen, Filiación Cordimariana es aprobada por la Iglesia como Instituto Secular de Derecho Pontificio. Fiel al pensamiento claretiano, procura incendiar el mundo en el fuego del Amor de Dios desde el Claustro materno del Corazón de María.